vie 6a. Sem Pascua (Id=313)
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Antífona de Entrada

Señor, con tu sangre has rescatado a hombres y mujeres de todas las razas, lenguas, pueblos y naciones y has hecho de nosotros un reino de sacerdotes para Dios. Aleluya.
Redemísti nos, Dómine, in sánguine tuo, ex omni tribu, et lingua, et pópulo, et natióne, et fecísti nos Deo nostro regnum et sacerdótes, allelúia.

[Misa]


Oración Colecta

Oremos:
Te pedimos, Señor, que por medio de la predicación del Evangelio se extienda por todo el mundo la acción redentora de Cristo, y que todos los hombres y mujeres formemos una sola
familia, conforme a la voluntad de tu Hijo, que vive y reina contigo...
Amén.

[Misa]


Primera Lectura

Muchos de esta ciudad pertenecen a mi pueblo


Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
18, 9-18

Una noche, el Señor dijo a Pablo en una visión:
"No temas, sigue hablando, no te calles, porque yo estoy contigo y nadie intentará hacerte mal. En esta ciudad hay muchos que llegarán a formar parte de mi pueblo".
Pablo permaneció en Corinto un año y medio, enseñando la palabra de Dios.
Mientras Galión era el procónsul de Acaya, los judíos conspiraron contra Pablo y lo llevaron ante el tribunal con esta acusación:
"Este trata de persuadir a los hombres para que den culto a Dios en contra de la ley".
Pablo se disponía a hablar, cuando Galión dijo a los judíos:
"Si se tratara de un crimen o de un delito grave, yo los escucharía con detenimiento; pero tratándose de cuestiones referentes a su propia ley, allá ustedes. Yo no quiero ser juez de esas cosas".
Y los echó del tribunal.
Entonces todos ellos se apoderaron de Sóstenes, el jefe de la sinagoga, y lo golpearon frente al tribunal. Pero Galión no hizo caso de lo que pasaba.
Pablo se quedó todavía bastante tiempo en Corinto. Después se despidió de los hermanos y se embarcó rumbo a Siria, acompañado de Priscila y Aquila. En Cencreas se había rapado la cabeza para cumplir un voto que había hecho.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.


Salmo
Responsorial

Sal 46, 2-3.4-5.6-7


Dios es el Rey del universo.
Rex omnis terrae Deus

Todos los pueblos, aplaudan; aclamen a Dios con gritos de alegría. Porque el Señor es grande y temible, es el rey de toda la tierra.
Dios es el Rey del universo.
Rex omnis terrae Deus

El nos somete los pueblos y pone las naciones bajo nuestros pies. El eligió nuestra heredad, orgullo de Jacob, su amado.
Dios es el Rey del universo.
Rex omnis terrae Deus

Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al sonido de las trompetas; toquen para Dios, toquen para nuestro rey, toquen.
Dios es el Rey del universo.
Rex omnis terrae Deus

Aclamación antes del Evangelio


Aleluya, aleluya.

Cristo tenía que morir y resucitar de entre los muertos, para entrar así en su gloria.
Oportébat pati Christum et resúrgere a mórtuis; et ita intráre in glóriam suam.

Aleluya.


Evangelio


Nadie podrá quitarles su alegría


† Lectura del santo Evangelio según san Juan
16, 20-23a


Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
"Yo les aseguro que ustedes llorarán y gemirán, mientras que el mundo se sentirá satisfecho; ustedes estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en alegría.
Cuando una mujer va a dar a luz, siente tristeza, porque le ha llegado la hora; pero cuando el niño ha nacido, su alegría le hace olvidar el sufrimiento pasado y está contenta por haber traído un niño al mundo. Pues lo mismo ustedes: de momento están tristes; pero volveré a verlos y de nuevo se alegrarán con una alegría que nadie les podrá arrebatar. Cuando llegue ese día, ya no tendrán necesidad de preguntarme nada".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.


[Misa]


Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, con bondad las ofrendas que te presentamos, y ayúdanos a conservar tu gracia para alcanzar un día la felicidad eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.


[Misa]


Prefacio

Cristo, sacerdote y víctima

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él, con la inmolación de su cuerpo en la cruz, dio pleno cumplimiento a lo que anunciaban los sacrificios de la antigua alianza, y ofreciéndose a sí mismo por nuestra salvación, quiso ser al mismo tiempo sacerdote, víctima y altar.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]


Antífona de la Comunión

Cristo fue condenado a muerte por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación. Aleluya.
Tráditus est Chistus Dóminus noster propter delícta nostra, et resurréxit propter iustificatiónem nostram, allelúia.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Señor, que tu amor paterno proteja siempre a quienes has salvado por medio de la pasión de tu Hijo, y que Cristo resucitado sea la fuente de todas nuestras alegrías.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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